Alfa Romeo y sus orígenes

La empresa lombarda Alfa Romeo nació gracias a la Darracq de Francia y tampoco se llamó así en un principio. Veremos cómo fueron esos inicios hasta el nacimiento de la marca Alfa Romeo que perdura hasta nuestros días.

La industria automotriz francesa miró desde un principio con interés al mercado italiano como un comprador de sus vehículos. Así fue como la Lorraine De Dietrich adquirió la mitad del paquete accionario de la Isotta Fraschini. En cambio la Darracq había montado un establecimiento para producir automóviles en Italia.

La idea era fabricar taxis, un mercado muy importante a principios del siglo XX en varios países europeos. Ese pedido de taxímetros iría a parar al sur de Italia. Una norma municipal obligaba a la unificación de los vehículos producidos y eran un gran mercado de ventas.

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El primer A.L.F.A. producido: el torpedo 24 HP del año 1910.

Pero al parecer los Darracq no lograron cautivar a los italianos y en el medio apareció una crisis económica hacia el año 1907. Con lo cual ya el mercado italiano no fue interesante para la empresa francesa. Para el otoño del año 1909 la Darracq pensó en disolver el contrato de la Società Italiana Automobili Darracq.

El establecimiento estaba ubicado en las afueras de la ciudad de Milán y esto llamó la atención de un grupo de financieros lombardos. Reunieron un capital de 500.000 liras, que avaló la Banca Agrícola Milanesa y se cancelaron los contratos con Francia. Una nueva empresa estaba naciendo.

Unos meses antes que pasara este cambio en la masa societaria, pero al parecer con el visto bueno de los nuevos directores, Ugo Stella, que era el administrador de la sociedad con la Darracq, había contratado a Giuseppe Merosi. Él se encargó de proyectar dos nuevos automóviles de acuerdo a la alta exigencia de los italianos de la época.

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Emblema de la A.L.F.A., y posterior Alfa Romeo, con su evolución a lo largo de las décadas.

Merosi será uno de los mejores proyectistas que tuvo la Alfa Romeo, aunque todavía no se llamaba así, y tampoco tenía un nombre para la nueva marca. Tanto que se proyectaron los modelos de 12 y 24 HP con motor de cuatro cilindros antes que se registrara la nueva sociedad. Sociedad que había nacido de las instalaciones de la Darracq en Milán.

Así el 1 de enero de 1910 los nuevos dirigentes de la fábrica de Portello, se llamaba por el nombre de la localidad donde estaba ubicaba, decidieron construir un automóvil de 24 HP. En junio de ese mismo año se crea la nueva razón social: Anonima Lombarda Fabbrica Automobili. Había nacido la marca A.L.F.A., así escrita en mayúsculas y con puntos como lo fue la F.I.A.T. (Fabbrica Italiana Automobili Torino).

A partir de ese momento los automóviles llevaron un emblema en sus radiadores donde estaba la enseña heráldica del Milán del tiempo de los Comunes. Que era una cruz roja sobre un campo de color blanco de Giovanni de Rho y además un culebrón (serpiente bíblica) que era la que decoraba el estandarte de los cruzados milaneses al mando de Arnulfo II.

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A.L.F.A. 12 HP del año 1911. Durante el año 1912 se aumentó la potencia y se llamó 15 HP. Para el año 1914 pasó a llamarse 15/20 HP luego de otra modificación.

Podemos decir que la A.L.F.A. tiene en su emblema la nobleza milanesa estampada y lo ha conservado por más de un siglo, hasta la actualidad. Salvo con retoques al correr de las décadas. Entre las ilustraciones hay unas fotos que nos muestran el emblema desde la A.L.F.A. hasta la Alfa Romeo de la década del setenta.

El primer A.L.F.A. se lanzó al mercado italiano en el año 1911 y fue el modelo 24 HP. Desde el comienzo marcó el sello de la empresa lombarda que se ha mantenido por décadas. Entre sus cualidades estaban la estabilidad, la velocidad y sus cualidades mecánicas. Rápidamente los A.L.F.A. comenzaron a participar en competencias deportivas.

Sabemos lo que las carreras de autos han sido para la industria automotriz europea: una gran publicidad para una determinada marca. El 24 HP se presentó en una versión mejorada en la Targa Florio y estuvo liderando la prueba en dos de sus tres vueltas. Pero el piloto se vio cegado por una salpicadura de barro y tuvo un accidente que lo obligó a abandonar la competencia.

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A.L.F.A. Grand Prix del año 1914.

Giuseppe Merosi ya tenía experiencia en otras automotrices como la Orio & Marchand, la F.I.A.T. y la Edoardo Bianchi en está última empresa trabajó hasta septiembre de 1909 en la oficina técnica de automóviles.  Por eso tenía el conocimiento para diseñar un motor para la A.L.F.A.

Ese motor pese a ser convencional era capaz de aceleraciones elevadas. Todo gracias a un volante ligero del motor que estaba bien protegido por una lubricación forzada a través de una bomba accionada por engranajes. El motor fue pensado para un automóvil de turismo y en forma involuntaria se estaba en presencia de un vehículo de temperamento deportivo.

Esta característica de ese A.L.F.A. marcó la mentalidad de los clientes de la marca y lo hizo por décadas. Sabemos que decir Alfa Romeo es pensar en un automóvil con nervio. Nos sirve para todos los días pero se convierte en picante si es necesario. Tanto podían servir en una carrera como en un viaje en ruta.

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A.L.F.A. 20/30 HP limousine del año 1921.

Inicialmente, para el año 1912, se produjeron unos 200 automóviles. Esta cifra creció notablemente al acercarse la Primera Guerra Mundial al tener pedidos militares. Esto monopolizaría la producción hasta el año 1919. En esa etapa se produjeron grupos electrógenos, motocompresores móviles o ambulancias que se montaron sobre el chasis del modelo 20/30 HP.

La producción de estos productos necesitó la contratación de unos 300 obreros y solicitar créditos para afrontar la inversión. Durante el año 1915 la Banca di Sconto, que poseía la mayoría del paquete accionario de la A.L.F.A., traspasó las acciones al ingeniero napolitano Nicola Romeo.

Romeo tenía su asentamiento en la ciudad de Milán desde el año 1902. En el año 1906 había creado una comandita con su nombre y abastecía a la industria minera. Cuando Romeo toma el control de la A.L.F.A. casi no se fabricaban automóviles para cumplir con los pedidos del gobierno italiano.

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Alfa Romeo Grand Prix tipo P1 de 1923 diseñado por Giussepe Merosi.

Estos pedidos iban desde municiones hasta motores aeronáuticos V4 fabricados con licencia de Isotta Fraschini que eran usados en los aviones Macchi M5. También Romeo había participado en la electrificación del ferrocarril. Para ese momento solo en la región de Milán tenía cinco establecimientos, donde la A.L.F.A. pasó a integrar la Società Anonima Ing. Nicola Romeo & C.

La A.L.F.A. se sumó en junio del año 1918 incorporando todas las empresas bajo una misma razón social. Empresas en Saronno, Roma y Nápoles se unieron bajo una misma empresa y no fue una tarea ni sencilla, ni rápida. En parte por la convulsión social de Italia y por la llegada del fascismo al poder.

Las divisiones fabriles quedaron así: la fábrica de Portello siguió produciendo automóviles y tractores agrícolas, la de Saronno se abocó a construir locomotoras y la de Nápoles a producciones aeronáuticas.

En el medio hubo un conflicto con Merosi contra el liquidador de la A.L.F.A. para que le reconocieran sus derechos de retribución. Se llegó a un acuerdo donde se estableció un contrato favorable para él que le reconocía un premio por la producción de cada ejemplar de automóvil de 6 a 4 cilindros.

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Alfa Romeo modelo torpedo RL en versión Sport carrozado por Castagna. El motor de 6 cilindros tenía una cilindrada de 2.994 centímetros cúbicos.

Nuevamente antes de constituir la sociedad ya se estaban fabricando automóviles. Parece ser una marca en la Alfa Romeo. Así ocurrió con el primer A.L.F.A. Recién en el año 1923 y luego de no vender un solo automóvil durante un año nació el Alfa Romeo tipo RL de 6 cilindros en línea. Durante ese año se produjeron 6 unidades experimentales solamente. El nuevo automóvil llevaba el nombre en letras cursiva como se hizo por décadas.

Durante ese año Merosi produjo un automóvil denominado G.P.R. (Gran Premio Romeo) que era un biplaza de carrera con un motor de 6 cilindros en línea con dos árboles de levas a la cabeza. El accionamiento directo de las válvulas fue el sello en el orillo de los Alfa Romeo durante los próximos 40 años.

Los tipos RL eran de 6 cilindros mientras que los RM eran de 4 cilindros. Estos fueron concebidos como automóviles de gran difusión para el mercado italiano. Pero también se realizaron exportaciones a lugares tan lejanos como la India. Con el crecimiento de la Alfa Romeo, Giuseppe Merosi, quedó a cargo de la producción de los automóviles en serie. En cambio el proyecto de los autos de gran premio quedó en manos de Vittorio Jano. Luego se convertiría en un verdadero departamento de carreras donde aparecerían los modelos Alfa Romeo Gran Premio P2 y P3. El P1 fue obra de Giuseppe Merosi.

Hasta acá la historia de los orígenes de la Alfa Romeo, cuando no se llamaba de esa forma. La llegada del ingeniero Nicola Romeo y el agregado de un apellido napolitano a una sigla nacida en Milán. Las dos Italia, la del sur y la del norte, unidas en una marca. Las fotografías que ilustran esta nota fueron tomadas de la Enciclopedia Salvat del Automóvil.

Mauricio Uldane, editor de Archivo de autos

Archivo de autos tiene Internet propia financiada por sus seguidores y por publicidad en el blog de Blogger: http://archivodeautos.blogspot.com.ar
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